La moneda tiene dos caras y esta es la metáfora más precisa para describir el efecto de la llegada de De La Espriella a la Presidencia: luces y sombras. Como si se percibiera que detrás de lo que muestra hay escondida otra intención más profunda. Como si se estuviera frente a un espectáculo donde el show apenas comienza y los actores estuvieran desempeñando un rol pero en cualquier momento pueden cambiar de papel. Es una obra de teatro… Christian Salmon en “La tiranía de los bufones” (2020) describe el nuevo perfil de los gobernantes modernos, donde hacen de sus excentricidades su carta de presentación para tocar emociones. Es su particular forma de ser la que atrae o la que repele. Por ello sus rarezas merecen toda la atención de las redes y es allí donde son verdaderos reyes de la audiencia.
Luces. Aun cuando fuimos la segunda opción, la del reemplazo, me encantó el protagonismo que consiguió Cali. Se habló y se mostró una parte de ciudad amable y acogedora. Para algunos con exceso de prevención del Alcalde al “encerrarnos” un día, para otros, lo necesario para garantizar la seguridad. Lo que queda detrás de circunstancias como estas, es que somos los caleños los responsables de hablar mal de nuestra ciudad. Los turistas vienen y se sienten a gusto… nosotros los alertamos de peligros mas imaginados que reales. Y acogiendo la campaña de MF y Oye Cali, es urgente la necesidad de concientizarnos y creer en la ciudad que tenemos. ¡Hablar bien de Cali!
Sombras. Pero donde definitivamente estuvo más oscuro fue en su planteamiento sobre la familia y su deseo de “recuperar” el concepto tradicional. Como dirían las nuevas generaciones “se pifió” porque la familia con la que el sueña (y posiblemente muchos) ya no existe y es imposible volver a ella. Se puede desear regresar a ese momento de la historia pero sucedería lo mismo que con los muñequitos “tamagochi” que una vez salidos del empaque era imposible devolverlos a su modo original. No cabían: crecían de tal manera que ya no encajaban… Desconociendo además que no hay creencia más engañosa que considerar a la familia como la “salvadora” del mundo. Si es allí, en familia, donde se viven los mayores atropellos en especial para mujeres y niños. En muchos casos es más peligrosa la familia que la calle… 75% de los abusos se cometen en “casa”. De La Espriella habla de una familia ideal, amorosa, (pero irreal y tóxica), lo que obligaría a replantear conceptos como matrimonio, pareja, mujer, hombre, hijos, mascotas… ¿Qué tan dispuesto está a hacerlo cuando nombra a una Ministra de Educación fanática cristiana con creencias anquilosadas de familia y educación? Aquí sí, parodiando a Cesar Gaviria, cabría la frase “Bienvenidos al pasado”. Serias investigaciones sostienen que la familia es el sitio más peligroso para una mujer, un niño o una niña donde la culpa, el abuso, el chantaje, la herencia transgeneracional, todo puede “aplastar” el desarrollo y salud emocional de sus miembros. Además idealizar a la familia es creer que, per se, siempre es buena. ¿Acaso Hitler no tuvo familia? ¿Y Calarcá, Pitufo y los “nuestros” donde se criaron?
El tema es perpetuar o revisarnos como sociedad. Pareciera que Presidente y Ministra estuvieran paniquiados con la necesidad de actualizar conceptos acordes con el mundo de hoy… Eso les huele a satanás, feminismo, género… Entonces ¿de qué familia les hablarán a las nuevas generaciones que repelen la convivencia, el matrimonio y no quieren hijos sino mascotas? ¿Qué hacer con el concepto de pareja “toalla” (tu allá y yo acá)? ¿Puede existir la familia marca De La Espriella? Estamos empezando…
Gloria H. @GloriaHRevolturas
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